Andrés Panasiuk

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Jamás pongas en riesgo tu patrimonio cuando decidas prestar dinero.

Hace unos años, una universidad sudamericana fue protagonista de una verdadera historia de terror financiero. Cierto líder comunitario quería organizar un concierto y decidió pedirledinero prestado al presidente de la institución, quien además era su amigo. Como es obvio, el presidente se negó: el dinero no era suyo, sino de los profesores y los trabajadores, y estabareservado para los bonos de fin de año.

Pero el líder tenía influencias. Convenció a varios miembros de la Junta Directiva de la universidad y consiguió el préstamo. 

La preparación para el concierto marchaba sobre ruedas… hasta que llegó el día del evento. En lugar de decenas de miles de personas, como lo esperaba el líder comunitario, apenas asistieron unos cientos entusiastas. Fue un total fracaso.

Entonces, el organizador le rogó al presidente que le perdonara el préstamo. 

Y, nuevamente, como es más que obvio, el presidente se negó. 

—No era mi dinero. Era de los profesores y los trabajadores—, me contó él. 

Esto es algo que sucede en miles de hogares: personas que prestan el dinero de su arriendo, de su negocio o de su alimentación, confiando en una promesa que nunca se cumple. Al final, no solo pierden dinero; también, relaciones y tranquilidad.

Mi consejo: nunca prestes lo que no estás dispuesto a perder. Si decides ayudar, hazlo con el corazón y, sobre todo, con inteligencia financiera.

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